Florencia, la mejor manera es conocerla sin guía

Siendo más lectora que viajera, me cuesta un montón llegar a una ciudad con una ruta definida sin que mi mente se pierda cada vez que ve una ruina o una columna. Así que te invito a conocer Florencia en un día sin guía.

Al llegar a Florencia, o en italiano, Firenze, cuesta mucho andar siguiendo folletos  o poniendo ganchitos a los lugares que vas conociendo.  Por eso resumo que la mejor manera de conocerla, es caminar y observarla mediante las palabras que he leído en tanta novela clásica, la  magia de la pintura o los libros de historia.

Florencia fue la cuna del Renacimiento.  La ciudad icónica al terminar la Edad Media, el  mejor símbolo de ese renacer luego de la peste negra.  Fue una de las ciudades pioneras en Europa. Imagínense que ciudades como Londres o París trataban de imitar sus cúpulas, el color de sus telas, su arquitectura…

La grandeza de Florencia se manifestó más que nada entre el siglo XIII y el siglo XV, promovida sobretodo por la Familia Médici, quienes apoyaban a todos los artistas de la ciudad. Es por eso que no es una ciudad de ruinas ni restos del Imperio Romano, es una ciudad del Renacimiento que se conecta más con el artista contempóraneo, con el al amante del arte…

Podríamos mencionar rápidamente personajes en  la pintura como Leonardo Da Vinci, Michel Angelo Buonarroti y Pietro Cimabue. En la literatura, al inolvidable Bocaccio con su Decameron, o a Dante Alighieri con la Divina Comedia. En la arquitectura a  Botticelli  y a Filipo Bruneleschi.

Hoy en día, sigue siendo la cuna del arte y la cultura de Italia.

Así que inicio mi recorrido, de una  manera que quizás inicien ustedes también.

Estación Santa María Novella

Si les ha tocado tomar un tren como yo, o estacionarse cerca de la misma, ya que los autos no pueden entrar al centro histórico, no se llevarán una muy buena impresión inicial.  La estación de trenes en Florencia no se ganaría ningún premio, al igual que la de Termini en Roma. No esperes la belleza que nos regala la Estacion Centrale de Milano. Así que es la mejor excusa para seguir caminando.

Piazza del Duomo

Insistiendo en que la mejor manera de conocerla es dejarse llevar, la misma muchedumbre te va guiando hacia lo que podríamos llamar la entrada de la ciudad, la Piazza del Duomo. No dudo que al ir de callejón en callejón, y de repente observar una plaza que nace entre los vendedores ambulantes y terracitas para comer, te quedes con la boca abierta.

Piazza del Duomo en Florencia

La Piazza consta de varios edificios que son el centro de la cultura católica de la ciudad. Y debemos recordar la fuerte relación que existía entre la Iglesia y los artistas durante el Renacimiento. Cabe mencionar que Florencia fue la capital de Italia durante un período de la historia.

En la Piazza encontramos a La Catedral, el Baptisterio y el Campanile. Las paredes de mármol de los tres edificios llevan una armonía que se ha conservado desde el siglo XIV.

Lo más hermoso de Florencia lo podrás apreciar desde la cúpula del Duomo, una subida de 400 escalones que vale la pena realizar. Para mí es infaltable. O entrar al Baptisterio e imaginar el bautizo del autor de todos los niveles del infierno, al mismo Alighieri.

La morte nera en Florencia

Y como vamos callejeando, verás calles estrechas, llenas de turistas, muchos vendedores ambulantes, lo típico de las ciudades grandes, pero con un fondo diferente, con un fondo artístico. ¿Será por eso que me molestan menos los vendedores?

Mientras camino, suelo imaginar que sobre esas calles empedradas  da Vinci y Michelangelo llegaban a toparse cada cierto tiempo mientras salían del Palazzo de los Medici. Pisar donde ellos pisaron me hace viajar al siglo XIV.

Fue precisamente, al final de la Edad Media, que Florencia formó parte de la historia con la propagación de la peste negra. Al ser una de las ciudades más grande de Europa, fue una de las causantes de su pandemia hacia el resto del continente.

Los barcos llenos de telas llegaron también con la plaga a Génova, y de allí se propagaron a las principales ciudades.

A nivel mundial (del mundo que se conocía entonces), la peste negra fue una de las fuertes causas que separaron a la población de la religión, ya que la Iglesia demostró su incapacidad al achacarle la enfermedad a los pecados, y los doctores ganaron reconocimiento en la población al luchar contra la muerte negra.

Y así, mientras me imagino a una Europa desolada, llegamos a la Piazza della Signoria.

Piazza della Signoria

Nuevamente invadimos un espacio abierto, una plaza, pero en esta ocasión además de los edificios, encontrarás esculturas colocadas quizás en desorden, una fuente de Neptuno, y una bella imitación del David de Michelangelo, pues la original está dentro de la Galería Uffizzi.

Fuente de Neptuno en la Piazza della Signoria

¿Ustedes se imaginan tomar una pieza de mármol, inmensa, del tamaño actual de un auto, y lograr esculpir la forma humana, sus gestos, sus cabellos, sus expresiones, su rostro, hasta los dedos de los pies?

Yo no logro esculpir nada, ni siquiera de un pedazo de macilla, por lo que mi admiración viaja de estatua en estatua, observando sus detalles.

Para entrar a la Galería Uffizzi, y poder apreciar en una sola pared obras de Miguel Angel y de Rafael, requerirás organizarte muy bien, y comprar los boletos con anticipación. Es un museo que habrás visto en  muchas películas, y es simplemente espectacular. La mayor pinacoteca del mundo.

Y si a estas alturas del recorrido ya te ha dado algo de hambre, te recomiendo una parada pequeña para comer algo de pizza. Yo todavía no conozco una pizza mala italiana.

Y así, llegamos al Puente peatonal más antiguo del mundo: il Ponte Vecchio.

Ponte Vecchio

Y aquí, nuevamente viaja mi imaginación, pues el Ponte Vecchio estaba ocupado más que nada por carniceros y mercaderes durante la Edad Media. Y eso es lo que yo imagino cuando llego allí.  La última inundación del Río Arno fue en 1966 y solo logro pensar en las algas del río, algo sucio, flotando con obras de arte.

Ponte Vecchio

Pero alguien me llama y me ubico nuevamente en el siglo XXI. Al caminar ya no verás ni restos de carnicerías, solo observarás las más famosas joyerías dentro de ese puente.

El Río Arno atraviesa Florencia, y lo hace con tres puentes, no solo el Vecchio, pero el Vecchio, es éso, el más viejo de los tres.

Obligatorio caminarlo, recorrerlo. Observarás las puertas de madera que cubren los locales, y algo muy interesante… un corredor. Un corredor por encima del puente. Un pasadizo que tenía la Familia Médici para llegar a la Galeria Uffizi sin tener que usar el puente, y tropezar con tanto mal olor y el populacho. Aunque después se mudó el mercado de carnes para que el Gran Duque no tuviese ni que olerlo.

Así que mientras caminas por el Ponte Vecchio, mira hacia arriba. Ese techo era el corredor exclusivo para los Medici, quienes vienen desde su palacio ubicado en el Giardino Boboli.

Giardino Boboli

Como ya le hemos explicado, la familia Médici fue una de las más influyentes en Firenze durante varios siglos. Se instalaron en el Palazzo Pittí, el cual hoy en día está ubicado dentro del Giardino Boboli. Quizás una de las visitas menos frecuentes en Firenze, pues se cobra la entrada, y recorrer sus 45000m2 toma tiempo.

Pero como habemos turistas un poco raros, es uno de los puntos que más disfruté de Firenze. Después de atravesar un paso peatonal congestionado, escuchar ciertos decíbeles de ruido, llegar al lugar verde más grande de la ciudad, y solo escuchar mis pensamientos, me sentí en la gloria.

Hay mucho que caminar en el Jardín, y que lástima que no pudiese echarme en la hierba con un gelato. Lo recomiendo para terminar la tarde. Es lo que muchos bloggers de viaje llamarían mindful travel.

Pero como el jardín tiene hora de cierre, toca ya salir,  y es allí donde regresas un poquito por lo ya andado.  Puedes escoger regresar por otro puente, que no sea el Vecchio, y así terminarás en otra gran Plaza de esta bella ciudad renacentista: Piazza della Repubblica.

Piazza della Repubblica

Florencia es una ciudad de mucha actividad diurna, bailes, presentaciones, y es en la Piazza della Repubblica donde siempre encontrarás algún evento cultural interesante.  Y si no hay nadie bailando, te tropezarás con un hermoso carrusel que es típico de la Plaza.

Piazza della Repubblica

Pero si logras estar en el centro de la Plaza te sientes tan diminuto… hay un letrero que dice Pensione Pendini, más parecido a un letrero de inicios del siglo XX. Uno de esos edificios, cuál exactamente no sé, se transformó en un guetto judío en Florencia. Tenían hora de entrada y salida de la plaza.  Hay algo en esa plaza que me alejó del arte y me transmitió cierta desolación.

En su momento, la plaza también fue conocida como Piazza Vittorio Emannuelle. Un lugar más con el nombre del primer rey que tuvo Italia. Encontrarán cientos de lugares con ese nombre en Italia. Aprendí que fue el primer rey de Italia a fuerza de la repetición.

Ahora hay que regresar a la estación Santa María Novella. La mejor manera de terminar el recorrido será en la iglesia con su nombre.

Santa María Novella

Una iglesia diseñada con un estilo geométrico sencillo, como trazada a punta de regla y lápiz, una sencillez hermosa.

Santa Maria Novella

Hay que hacer el último alto,  ingresar en ella y admirar todos sus frescos. Una iglesia grande, pero que los fiorentinos no logran llenar del todo. Tiene frescos de Domenico Ghirlandaio, quien está enterrado en un lateral de la Iglesia.

Además, en la capilla un crucifijo de Bruneleschi, lo único que el artista hizo en madera.

Y por último, Bocaccio representó parte de su obra Decameron en una de las paredes.

Simplemente te quedas sin aliento.

Ah, y hagan un alto en la farmacia. Sí, una farmacia, pero originaria del siglo XIII, del año 1221. Nunca ha dejado de ofrecer sus servicios. ¿Lo pueden creer?

De regreso a la estación

La magia de caminar sobre las mismas calles donde artistas y escritores encontraron inspiración es lo que te ofrece Florencia.

Esa es la mejor guía que podemos recomendar al conocer esta bellísima ciudad. Simplemente déjate llevar por la historia.

Encontrarás un poquito más de la dolce vita en Lo que ningún libro me dijo de Italia.

Gracias por viajar con nuestra imaginación.

 

 

 

 

 

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