“Regreso al café de los corazones rotos”

Las relaciones entre padres e hijos nunca han sido fáciles. Pienso que lo que dibujan las frases célebres y las imágenes bellas no son una foto de la realidad. Y si deseo hilar más delgado, son mucho más complejas las relaciones entre madre e hijas.

Y de esto se trata este libro, “Regreso al café de los corazones rotos” de Penelope Stokes. Y se llama regreso, pues el primer libro fue titulado El café de los corazones rotos, en su edición en español, que para variar no tiene nada que ver con el título original de Stokes: The book of Peach.

La historia narra la situación de una mujer de más de 40 años que se divorcia, y por las vueltas de la vida, tiene que regresar a la casa de su madre. Pero no a la casa de una madre cariñosa y tierna, sino de una madre a la cual, todos sus hermanos, incluyéndola, han huido apenas tuvieron la edad para hacerlo.

Así, que para ella suena totalmente suicida regresar a su casa materna. Pero para su madre resulta la ocasión ideal para que una de sus hijas regrese a su seno protector.

Durante toda la novela la protagonista va narrando las razones por las cuales la relación entre ambas es tortuosa, recordando hechos de su niñez, que en algunas ocasiones me hizo pensar que yo he sufrido de amnesia desde los 5 años, pues para que una mujer narre con tanto detalle algo que le sucedió en la infancia, me provocó sacar una cita con el neurólogo.

Es un libro que puedes disfrutar poco a poco, pues te exige ir analizando las profundidades de la protagonista, pues puedo aportar que las personas pierden mucho tiempo buscando en otros las razones del porqué han fracasado en la vida. Cuando realmente la respuesta está en el espejo, ¿qué he hecho yo para que las cosas no dieran resultado?

Una de las grandes enseñanzas que me ha dado la existencia es darme cuenta que en las relaciones con otras personas, yo también tengo un aporte. Yo también ayudo a que las cosas fluyan bien o fluyan mal. En una relación de pareja, funciona igual. Y en una relación de madre e hija, también.

Se las recomiendo. Un relato tranquilo pero con un bello mensaje para apreciar lo que se tiene o lo que se tuvo.

Gracias por compartir nuestra pasión.

 

 

 

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