“Mañana lo dejo” de Gilles Legardinier

Como dice Murakami, si leemos los libros que lee todo el mundo pensaremos todos igual.

Por eso debemos leer autores diferentes, y la mejor manera de encontrarlos será sin buscarlos. Mi primer encuentro con Gilles Legardinier fue por una cómica portada de gatos, con la novela  “Un día de perros” . Y sorpresa, resultó una lectura relajante.  

En esta ocasión, una amiga me sugiere un libro para escaparme un poco de la Edad Media, y sorpresivamente me menciona este apellido poco común.

Gilles Legardinier es un autor francés, muy destacado en el mundo publicitario, pero quien ha tenido el acierto de escribir varias novelas para hacernos disfrutar de la vida.  Cuando lees sus relatos te das cuenta que tiene que ser una persona de alta sensibilidad humana y de fuertes relaciones personales.

Y él mismo lo explica en los prólogos de todos sus libros. Huérfano y adoptado por unos padres maravillosos, aprendió a apreciar la vida y quienes la conforman. No terminó su bachillerato, lo cual me sorprende, pero quizás esto hace que su lenguaje sea sencillo y familiar. Como si alguien te estuviera contando una historia en esas reuniones de domingo.

Otro punto que hay que destacar es el buen trabajo del traductor. En la novela que hemos leído la traducción ha sido realizada por Paula Cifuentes. Un excelente trabajo, parte del éxito de la novela, o quizás la más importante.

También puedo aportar que si hubiesen escogido a otro gato en la portada como en todas las novelas anteriores del autor, llamaría más la atención. Creo que la novela merece una portada más llamativa. Una de cal y otra de arena para Alfaguara.

La historia

Hablemos de “Mañana lo dejo“.  Una novela hilarante, a un estilo francés. Llegué a dudar en algún momento, si el autor era hombre, pues transmite, en primera persona, los vaivenes de una chica de 28 años. Incluso, busqué en google una foto del autor para confirmar que era un hombre.  No les resulta fácil, para ningún autor, escribir en primera persona a un personaje femeninoY allí empezó mi asombro.

Los problemas amorosos de una chica francesa , sus amigas, sus vecinos, sus padres, todo en una novela que te puedes leer en un par de días.

Julie acaba de terminar con su novio, hace dos semanas, o mejor dicho, él terminó con ella. Así que está en ese proceso de darse cuenta de todo el tiempo que perdió detrás del rockero guapo y de todas las estupideces que cometió durante dos años de enamoramiento. 

Al regresar de visitar a una amiga, que ya tiene familia, lo cual es el peor consejo cuando se está en fase de despecho, observa en el buzón del edificio  que tiene a un vecino nuevo, Ricardo Patatras. Ese apellido tan raro le genera la curiosidad de conocer quién puede llamarse así. Y aquí es donde empieza Julie a obsesionarse por alguien que no conoce.

Divertida, hilarante, refrescante, cómica… una  novela que te dejará con un sentimiento de alegría por muchos días.  También con personajes que harán que quieras mudarte a esa misma calle francesa.

Disfruté unos días de estar en esa calle francesa, en la rutina de una chica, que pudiese ser también una chica de mi propio barrio. 

En fin, se la recomiendo. Esta novela te arrancará risas mientras lo lees.  Te lo juro, a puras carcajadas.

Para que no te tachen de loco, advierte a quienes te rodean que estás leyendo a Gilles Legardinier.  Te preguntarán ¿A quién? Entonces podrás responder pues ya leíste esta reseña.

Gracias por compartir nuestra pasión.

 

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